EL VIAJE DE LA VIDA

Eliud Hernández Manrique

7 / Abr / 2021

Hemos recorrido la cuarta parte de este 2021, que inició y continúa en medio de una contingencia sanitaria, al volver la vista atrás, podemos encontrar en un 2020, un año complejo, de grandes pérdidas en todos los sentidos, sin embargo, si observamos a detalle, en cada uno de los episodios vivenciados, también podemos encontrar un tiempo de grandes aprendizajes.

¿Qué ha sido de nosotros en todo este tiempo?

La respuesta la podemos hallar en la resiliencia, si, este mecanismo de afrontamiento adaptativo que ante los escenarios de crisis por los que hemos transitado, se ha fortalecido. Al día de hoy, podemos sentirnos más fortalecidos que ayer y hemos aprendido, con esta pausa que le dimos a la manera de vivir; nuevos significados en el ser, estar y trascender.

El entrañable Andrés Henestrosa decía en alguno de sus poemas “Ser hoy mejor que ayer y mañana mejor que hoy”, frase que ha quedado impregnada en esta parte de nuestra historia y que nos invita a movilizar nuestros recursos internos, que nos insta a explorar nuevos caminos, y es en esa ruta en que se encuentran nuevas construcciones que darán paso al descubrimiento de habilidades que quizás no imaginábamos que desarrollaríamos. Andrés Henestrosa nos invita a movernos de donde hemos estado situados, quizás durante gran parte de nuestro tiempo, hacia nuevas formas de conectarnos con el mundo.

Y es en este andamiaje de cambios, que se posiciona la salud física y mental como tema prioritario, la educación formal y no formal en modalidad híbrida, rediseñando toda la experiencia del acto educativo; esquemas de teletrabajo en empresas e instituciones, un crecimiento sostenido del ecommerce, hogares con espacios habilitados para home office, una manera de interactuar con discretas aproximaciones físicas y mecanismos de autocuidado ya internalizados.

El viaje de la vida continúa, no se detuvo, sólo cambió los escenarios para invitarnos a reencuadrar y replantear nuestras expectativas de desarrollo en todos los ámbitos. Lo que fue de nosotros en este tiempo, constituye un parteaguas que nos enseñó lo significativo de la vida, lo realmente trascendental y ha quedado escrito en el tiempo para recordarnos la maravillosa oportunidad que representa estar en el aquí y en el ahora.

Está pasando la tormenta, los rostros de quienes se han ido refuerzan que la ausencia forma parte de la vida, ha llegado la primavera como un remanso para seguir renovándonos, mirando de frente a las circunstancias y encontrando el sentido del camino andado.