¿Qué es el bootstrapping?

Porfirio Santaella

9 / Sep / 2019

Las necesidades financieras aparecen e intensifican cuando se está construyendo un negocio y  surge una búsqueda incansable de fuentes y vehículos de financiamiento externo, que puedan ser asequibles y altamente convenientes para la situación actual del emprendedor.

El financiamiento es aplicable en dos momentos cruciales: 1) Cuando el emprendedor integra la inversión inicial del proyecto y 2) Cuando el empresario requiere realizar aportaciones secundarias para fortalecer sus operaciones.

En el punto 1, los emprendedores que se localizan en etapas básicas deben realizar una inversión inicial para darle vida a sus sueños, estos recursos deben provenir de ahorros personales, préstamos de amigos, familiares, aportaciones de socios, algunas veces los emprendedores tienen un empleo o desarrollan una actividad alterna (venta de algún bien, o comercialización de productos diversos, etcétera.) que sirven para alimentar económicamente al negocio.

Sin embargo, existe un amplio espectro de emprendedores que condicionan el nacimiento de sus ideas y hacen aseveraciones como “Si el gobierno / inversionista / fideicomiso / institución / certamen…no me da los recursos que necesito, entonces mi proyecto no se aterrizará”. Lo cual deja en claro que el emprendedor no sabe lo que quiere, tiene un bajo nivel de resiliencia pues evita ponerse en riesgo, o bien, carece de la autonomía y capacidad de autogestión para integrar un fondo de capital de alta disponibilidad para dar los primeros pasos. Otros emprendedores son impacientes e impulsivos y no tienen la cualidad de madurar sus iniciativas de manera gradual, quieren acelerar el tiempo para saltarse la “fase temprana” en sus proyectos, por lo tanto estiman sus inversiones iniciales en millones de pesos, incluso cientos de millones, lo cual reduce drásticamente la posibilidad de obtener financiamiento público o privado, a menos claro está, que la iniciativa sea de base tecnológica y de alto impacto, pero aun así las posibilidades son limitadas.

Ante esta situación se retomó recientemente el término Bootstrapping que es la acción de comenzar un proyecto con muy poco dinero, es decir, emprender únicamente con los recursos monetarios o en especie que se tienen a la mano (el patio de mi casa, mi laptop, mi auto, mis ahorros, el apoyo laboral de mi familia, etcétera.)

El Bootstrapping es una alternativa a la dificultad de acceso al financiamiento externo, que motiva el ahorro y el buen manejo de la economía personal, además promueve la creatividad (habilidad de administrar los recursos escasos para crear y multiplicar valor).

Por otro lado debemos tener cuidado de que el financiamiento empresarial no sirva para un propósito inferior, que es el de ocultar defectos y círculos viciosos dentro de las organizaciones. A veces pareciera que la tendencia gira en torno a la inyección de capital  que la acción estratégica de indagar, analizar y establecer las causas de la baja efectividad de los ingresos, que originan la insuficiencia presupuestal para sostener la operación normal de la empresa. En estos casos existe una relación malsana entre el financiamiento externo y la productividad de las empresas.

Si bien los financiamientos existen y hay que aprovecharlos, hay que estudiar los efectos (falta de rentabilidad del negocio) para conocer las causas y establecer con claridad las pretensiones frente a la obtención de financiamientos y descartarlos cuando inconscientemente sean para “tapar” deficiencias en mi modelo de negocios o en mi estructura interna.