Sendero & empresa

Karina Vargas Basauri

5 / Ene / 2021

Ese miércoles de octubre revisé mis redes en la mañana, lo primero que vi fue una publicación que me llamó poderosamente la atención, un amigo había compartido información sobre un grupo de senderismo, venían todos los detalles y algunas fotos, unas horas más tarde, en cuanto tuve oportunidad llamé a los teléfonos indicados y ahí comenzó una aventura que espero me dure toda la vida.  Soy tan nueva en este deporte que todavía podrías verme la etiqueta, pero sé que ha sido una de esas decisiones que transforman una vida, en este caso la mía.

Mientras camino se me vienen a la mente infinidad de pensamientos algunos triviales e insignificantes, otros relacionados con temas de casa, unos más de la empresa, o de situaciones profundas y complejas, durante el recorrido mi mente vaga por diversos senderos también, y he podido descubrir con agrado que he ido educando mis pensamientos de una manera positiva y propositiva, he confirmado de qué están hechos.

La última ruta requirió un esfuerzo mayor, la subida fue prolongada y dura (para mi condición) requirió disciplina, enfoque, trabajo en equipo, liderazgo, empatía y por supuesto buen humor.  Mientras subía pensaba especialmente en las semejanzas entre las empresas y lo que vivimos en el camino, te comparto una pequeñísima parte de mis reflexiones.

 

El camino es emocionante, divertido, retador, siempre tiene sorpresas.  Nuestro líder se toma su tiempo para organizar cada ruta, hace las gestiones oportunas para caminar seguros y que siempre sea una buena experiencia, recorre la ruta con anticipación, planea salida, tiempos, descansos y el regreso.  Igual que en la empresa la planeación y anticipación son importantes y necesarias para asegurar el éxito, o por lo menos disminuir las posibilidades de sufrir riesgos, y con lo poco que sé y he visto en ambos escenarios, siempre hay riesgos, una caída, una lesión, un cambio de ruta, alguien del equipo que va lento. Es emocionante caminar e ir descubriendo lo que sigue después de una subida o una curva, saber que aunque la ruta está planeada hay imprevistos y son parte del camino, hay que resolver, tomar decisiones y avanzar, exactamente igual que en la empresa.

 

Cada uno de los que nos aventuramos vamos a nuestro propio paso, tomando la distancia pertinente en épocas de pandemia, cuidándonos unos a otros, vamos tratando de seguirle el paso a la punta pero también cuidando a los que vienen atrás (gracias por cuidarme amigos) cada uno de nosotros va en sus propios pensamientos, estoy segura que sobre la marcha vamos resolviendo pendientes y situaciones propias de nuestras vidas, y al mismo tiempo disfrutamos el camino, la naturaleza, los hallazgos que vamos haciendo como una piedra, un gusano, un mariposa, una nube o un maravillosa y espléndida vista.  Todo, absolutamente todo hace que el camino sea una experiencia deliciosa que en mi ha hecho que lo disfrute por varios días aún terminada la ruta.

La empresa debería ser así ¿o no?  La planeamos, trazamos el rumbo, hacemos números, salida, descansos, subidas, paisajes etcétera, es emocionante también, la cuestión es poder disfrutar esas rutas, con todo y los riesgos, con todo lo que sucede a nuestro alrededor, disfrutar la empresa con los que la vamos construyendo, con el equipo, con las crisis y lesiones, con todo lo que tener una empresa implica en este país y en estas condiciones. Vale el esfuerzo, la dedicación, el empeño que hay que poner para llegar a la cima, se trata de saber en quién te tienes que convertir para conseguirlo, qué necesitas aprender, eliminar, sustituir, sumar…igual que en el camino. Cada ruta se trata de en quién me tengo que convertir para terminarla y por supuesto que la pregunta entonces se vuelve clara, sencilla y profunda ¿Quiero? Para mi la respuesta siempre es SÍ, sí quiero convertirme en mejor persona, en mejor empresa, y en mejor sociedad, elijo el camino de la montaña y de la empresa para transformarme y con ello transformar lo que me rodea con alegría, enfoque, determinación y ganas, muchas ganas de conquistar nuevos senderos.

Yo creo que esta historia continuará.

 

Karina Vargas Basauri

Estratega de personas y negocios

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