Algo que nos importa a todos

Adriana Aguilar Escobar

4 / Ene / 2021

Quienes vivimos en Oaxaca no concebimos el Zócalo y la Alameda sin la sombra de 31 colosales seres vivos que aún siguen ahí de pie.

El 15 de septiembre pasado cayó un laurel centenario de 24 metros de altura y el 17 de septiembre cayó uno más.  Dolorosamente vimos cómo en ese techo verde que nos ha cubierto desde hace muchas décadas, empezaron a abrirse huecos, ¡teníamos que hacer algo!  Techo Verde Oaxaca es una invitación, es una propuesta ciudadana que nace con el único fin de rescatar los árboles de nuestro Zócalo y Alameda, no se trata de buscar culpables, esto se trata únicamente de buscar soluciones.

El diagnóstico para cada uno de estos árboles ya existe. Fue solicitado por  la Fundación Alfredo Harp Helú y lo firman dos biólogos de renombre internacional: el Dr. Ranferi Maldonado Torres, experto en nutrición y fisiología vegetal y el biólogo José Cibrián Tovar, experto en control de plagas y enfermedades forestales. Su experiencia los avala ampliamente. No podemos dejar de mencionar que el Dr. Cibrián es uno de los biólogos que ha procurado que nuestro árbol del Tule siga vivo.

Lo que se necesita es aflojar la tierra, reducir el afloramiento de raíces, fortalecer el fuste, generar y revitalizar las raíces presentes para mejorar su anclaje y la parte aérea, reducir el daño por enfermedades y evitar el desgajamiento de ramas.  Todo esto cuesta 1 millón 120 mil pesos, pero lo que cuesta no se compara con lo que valen esos brazos extendidos al cielo con sus cientos de manojos de hojas.

Como ciudadanos tenemos que involucrarnos, actuar.  Me acerqué a la Fundación Harp por su experiencia y trabajo previo en el tema.  Genuinamente creo en la Fundación, en su amor por Oaxaca, nos han dado muestras sobradas de ello.   Busqué su ayuda y aceptaron apoyar.    Ellos se han comprometido a pagar el cincuenta por ciento del recurso requerido, nuestra meta como ciudadanos es reunir la mitad del dinero necesario, por eso invito a todos a sumarse, a donar, a hacer un esfuerzo, a moverse, hoy tenemos la oportunidad de realmente ayudar.

Desde el lanzamiento de esta iniciativa he recibido infinidad de mensajes y llamadas que me confirman que esta idea la compartimos muchas personas, que me confirma que somos muchos los que queremos a Oaxaca.  Cualquiera pudo haber lanzado esta iniciativa que además, coincide con muchas otras que buscan protección a este conjunto y otros árboles notables de nuestra capital.  Por otro lado, lamento mucho los señalamientos que apuntan a que esta propuesta está encaminada a cubrir una “supuesta apropiación” de estos espacios, no hay nada más falso; estos señalamientos son ofensivos y malintencionados, porque nuestro Zócalo y Alameda son bienes de dominio público o uso común, por tanto, son inalienables e imprescriptibles según señala la ley y no están sujetos, a acción reivindicatoria o de posesión definitiva o interina.  Basta de descalificaciones que buscan confundir y dividir a la ciudadanía, hay que hablar con la verdad, hay que unirnos y hay que ayudar.

La Alameda y el Zócalo forman el corazón de la ciudad de Oaxaca, son el patio de nuestra gran casa, sus árboles han cobijado nuestro día a día por un siglo entero, cobijaron los conciertos dominicales, han protegido la alegría de nuestras calendas, el asombro de nuestros visitantes y también han dado su sombra a la protesta y al reclamo. Es una de las  plazas públicas más hermosas de México, la de Oaxaca, ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad.

 

Los árboles del Zócalo y la Alameda deberían alcanzar el mayor nivel de protección patrimonial como jardín histórico.  El primer paso ya está dado, lo importante ahora es buscar unirnos como sociedad y cooperar en la colecta para rescatar estos árboles y extender su vida por muchos, muchos años más.