Beneficios de una correcta alimentación en la prevención o manejo de la hipertensión arterial

Leticia Otaulaurruchi

7 / Sep / 2018

La hipertensión arterial es el problema de salud pública más común y se asocia con enfermedades de tipo degenerativo como la insuficiencia cardiaca congestiva, insuficiencia renal crónica, enfermedad vascular periférica, entre otras. Según la Organización Mundial de la Salud la presión arterial alta, es responsable de una gran cantidad de muertes a nivel mundial. Es una enfermedad letal, silenciosa e invisible, ya que normalmente no presenta síntomas y pasa inadvertida hasta que se produce la afectación de alguno de los órganos denominados diana, en cuyo caso los síntomas dependen del órgano afectado: Corazón (infarto, angina o insuficiencia cardíaca), riñón (insuficiencia renal) y cerebro (hemorragia o infarto cerebral).
La única manera de detectar la hipertensión en sus inicios es la toma de la presión arterial, en revisiones periódicas, así como el conocimiento de antecedentes familiares y hábitos de vida personales.
La etiología de la hipertensión en algunas ocasiones está relacionada con otra enfermedad o alteración de un órgano especifico, originada como respuesta al estrés, o preclampsia (producida durante el embarazo). Diversos estudios epidemiológicos han revelado que el nivel de la presión arterial es afectado por factores del estilo de vida: la edad, el sedentarismo, la dieta, la obesidad / sobrepeso, el alcohol y el tabaco.
Está demostrado que los cambios adecuados en el estilo de vida pueden ser equivalentes al tratamiento con un fármaco, previniendo, controlando y reduciendo la presión arterial.

Tabla de la presión arterial según la edad

 

Por ende, la dieta es esencial en la prevención y tratamiento de la hipertensión, incluyendo:

  • Pérdida de peso
  • Restricción del consumo de sal
  • Aumento en el consumo de potasio
  • Dieta con elevado consumo de vegetales, frutas, granos integrales, pollo, pescado, semillas
  • Limitar la ingesta de alimentos procesados
  • Ingesta de alcohol restringido
  • Preferir la preparación y consumo de alimentos asados, al vapor u horneados
  • Ejercicio físico (45 minutos de actividad física, no menos de 3 veces por semana).