¿Qué empresa pudiera consolidarse bajo un contexto de Miedo e Inseguridad?

Hola grupo empresarial, ¿has escuchado hablar sobre “Políticas de Persecución Penal” (PPP)? Supongo que no, sin embargo, lo que con certeza sí escuchas diariamente son noticias relacionadas con acoso sexual y/o laboral, violencia familiar, feminicidios, delincuencia organizada, personas adolescentes en conflicto con la ley, robos, secuestros, homicidios, narcomenudeo; miedo, desconfianza e inseguridad. Bajo dicho contexto, es altamente probable que tú, alguna persona de tu red familiar o empresarial formen parte de las estadísticas nacionales de víctimas del delito.

Y, ¿cómo este fenómeno impacta en la creación o consolidación de tu empresa? ¿Acaso no es evidente? ¿Quién pudiera ejercer la abogacía exitosamente si al mismo tiempo vive ansiedad y depresión derivada de una violencia familiar? ¿Quién pudiera crecer profesionalmente en un ambiente de acoso sexual y/o laboral? ¿Quién pudiera aumentar su rentabilidad si reiteradamente es víctima de robo de autotransporte? ¿Quién pudiera continuar motivado en su trabajo cuando un ser querido es privado de la vida o de su libertad? En pocas palabras, ¿quién puede dar lo mejor de sí cuando vive con traumas generados por ser víctima de un delito? Y, bajo este contexto, ¿qué empresa tiene una proyección de expansión si quienes la operan son personas que viven con miedo e inseguridad?

Es así como adquieren relevancia las PPP, que básicamente son el corazón de cualquier Fiscalía General de Justicia (FGJ). Las PPP son la sístole y la diástole que activa y administra los recursos institucionales para alcanzar los objetivos estratégicos tendientes a combatir fenómenos criminales, a través de la investigación y la persecución penal, la obtención de resultados óptimos conforme a las prioridades institucionales y el uso eficiente de los recursos.

Lo relevante del método de construcción de una PPP es que se diseña de la mano con la ciudadanía y que, el propio método requiere priorizar la investigación de los delitos considerando la importancia de los bienes jurídicos lesionados, la intensidad con la que se dañan, la vulnerabilidad de la víctima, la alta connotación pública de la conducta ilícita, los delincuentes prolíficos y la criminalidad emergente.

Bajo este contexto y en virtud del alto grado de injerencia que tienen los grupos empresariales al representar el núcleo económico de nuestra sociedad, es primordial activar o reforzar el vínculo con el sector público. Particularmente, las cámaras que coordinan la fuerza empresarial deberían de garantizar un acercamiento íntimo con las FGJ a fin de activar la dinámica de intercambio de experiencias reales y actuales que permitan fusionar la visión institucional y empresarial y, de esta manera, construir o consolidar las PPP estatales, así como los mecanismos de monitoreo y evaluación que permitirán conjuntar esfuerzos en el proceso de combate a la delincuencia y, en consecuencia, sanar y restaurar los núcleos sociales que dañan nuestra esfera individual y colectiva.

En consecuencia, te invito a realizar un ejercicio de conciencia respecto a la aportación actual que realizas desde tu empresa para garantizar que las personas que integran su operación tengan espacios sanos de desarrollo personal y, por ende, un impulso profesional íntegro, eficiente y efectivo. Si bien es cierto que existe una maquinaria institucional que por mandato constitucional debe procurar el orden y la seguridad, también lo es que el problema es de dimensión mayor y que la única forma de afrontarlo es mediante esfuerzos integrados desde diferentes visiones y sectores. Nadie, pero nadie, puede dar lo mejor de sí bajo un contexto de miedo e inseguridad. Pero en conjunto podemos colaborar en procesos que hagan personas felices y, en consecuencia, organizaciones exitosas que garanticen rentabilidad, empleos y expansión.

Verónica Medina González
Consultora, Abogada penalista

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