Así la vida… decir adiós con el corazón

Angelica Jimenez Nevares

30 / Nov / 2019

“ En honor a quienes amamos y partieron antes , y que en algún momento… Los alcanzaremos”

¿A cuántas personas, situaciones , cosas  no les has dicho adiós?, cuantos despedidas anhelantes, inconclusas, cierres evitados  llevas atrapados en el corazón , – la historia  de mis hasta nunca- , en la alegoría de “yo perdono pero nunca olvido”. Se quedan atrapados duelos bloqueados.

Todo aquello que muere en nuestra vida y para nuestra vida, aun cuando está ausente  en cierto sentido puede permanecer presente  por el efecto que provocan en ti, por el vínculo que tuvimos, por la durabilidad de esa relación antes de perderla. Así toda pérdida debe tener un buen lugar en nuestros recuerdos y de esta forma lograr que nuestra vida siga.

Por temor a soltar atesoramos, guardamos en el simbólico de mi vivir  todos y todas y cada una   de las  personas  situaciones de las que no me he despedido , reconociendo y asumiendo  lo que me toca de la experiencia… por que  no  es lo mismo, decir adiós que despedirnos.

Sin una despedida, lo inconcluso, lo que no se cierra va  todo el tiempo contigo como testigo mudo e implacable de que solo al conectar desde el corazón, con  el dolor y la absurda incertidumbre de ¿Qué va a pasar conmigo?. Entonces  podré empezar a vivir en unión y sintonía con todo aquello confiando que de todo eso surgirá la fuerza para la vida y la sanación.

Sin embargo, no soltar , aferrarnos a vínculos , estilos , maneras , solo por el miedo  de no poder con ello ; nos hace carentes –anhelantes  y no disponibles de nosotros mismos , ausentes de ti y de tus verdaderas necesidades , persecutor  del control que quiere que las cosas sean como cree que deben ser ; antes que aprender a mirarlas como son, perdiendo energía, o con poco interés por tus proyectos, o  trabajando compulsivamente  para evadir con dificultad para poder expresar lo que sientes   y poder llegar a  liberarte  a través  de mirar  los aprendizajes de  la despedida, asumiendo que fue lo mejor  que resulto de ti, que surgió de ti, con que conectaste de ti…y que libre al fin  ponerte  disponible  para continuar  hacia nuevas  posibilidades … ese pude ser tu maravilloso desafío..

La vida es, desde un principio un proceso de muerte y las despedidas son un ensayo para soltar,   liberar, agradecer.

Quítale pobreza a tu alma, enriquécete con nuevos ciclos.

Despídete.

Agradece lo que sí hubo, porque lo que hubiera, es el tiempo “tarugo” que nunca será.

 

Pd: «Y si no sabes cómo… es de valientes buscar ayuda.»