¡Incubación de talentos!

Porfirio Santaella

6 / Ago / 2019

El concepto de Incubadora de empresas, apareció en la década de los años 50´s en Silicon Valley, California, a partir de las iniciativas emprendedoras de la Universidad de Stanford, con el propósito de transferir tecnología desarrollada en la universidad, hacia las empresas existentes y crear nuevas. Lo anterior, dio pie a que otros países adoptaran y adaptaran el término a sus condiciones y contexto específico.

Las incubadoras en México, son centros de apoyo donde se reciben desde ideas, proyectos en fase de diseño o hasta negocios de reciente incursión, donde asesores en diferentes temas brindan herramientas para que los emprendedores tomen decisiones centradas, inteligentes y objetivas.

Estos centros, brindan capacitaciones y consultorías en tópicos como administración, finanzas, comercialización, imagen corporativa, gestión jurídica y fiscal, producción, diseño industrial y servicios adicionales que dependen de la vocación de la Incubadora: social, tecnológica, cultural, científica, entre otras tipologías; sin embargo, el respaldo que requiere un emprendedor va más allá del aspecto técnico. Detrás de toda empresa hay un ser humano que imprime su personalidad (restrictiva o impulsora) al proyecto, obteniendo resultados variables, en ocasiones favorables y a veces desafortunados. Desde este enfoque se requiere de primera mano “incubar” el talento del emprendedor, identificando su perfil humano-empresarial.

Existen 3 perfiles básicos:

1.Creadores:

Aquellos emprendedores que poseen una poderosa fuerza de voluntad, son líderes, tienen el talento de crear y aterrizar ideas, pero cuando hacen un énfasis exagerado de estos atributos caen en la impaciencia, en la hiperactividad, toman decisiones por impulsividad, se vuelven combativos, muy exigentes, quieren controlar a los demás y su objetivo se vuelve el ganar, obtener el éxito anhelado y salirse con la suya al precio que sea, quieren inconscientemente demostrar a los demás su fuerza e independencia.

2. Analíticos:

Son los emprendedores que les gusta aprender en todo momento, fortalecen sus habilidades cognitivas de forma progresiva, trabajan desde la mente, pero cuando abusan del conocimiento generan aislamiento, retraimiento, no les gusta sentir ni trabajar en equipo, se tornan muy  analíticos, repiensan mucho antes de intentar algo, buscan que alguien les garantice que todo saldrá bien y como nadie se los asegura al 100% caen en la pasividad para evitar la equivocación.

3.Románticos:

Es el tipo de emprendedor que es muy emotivo, su talento es la empatía y el cuidado genuino que tiene hacia los demás, diseña una organización para intensificar su ayuda a la humanidad, cuando el sentimiento es desbordante y sin dirección se les dificulta pensar y ser objetivos, no saben ponerse límites, se les dificulta decir “no” y quieren inconscientemente ser buenos y generosos todo el tiempo, en esta exageración la persona se afecta y se descuida.

La tendencia para incubadoras y asesores es humanizar los procesos de atención y convertirse en “helpers” para ampliar la consciencia y la visión de sus clientes e incidir en sus valores, autonomía y prosperidad. Los emprendedores por su parte tienen la tarea de recuperar el estado sano y equilibrado de sus 3 perfiles (HACER, PENSAR, SENTIR) y hacer un uso combinado de ellos para encontrar la actitud correcta para crear empresas y promover su crecimiento orgánico, lento y constante. Todo lo que vale la pena en la vida lleva su tiempo y todo talento o atributo exagerado se convierte en un defecto.