Diciembre, un mes significativo para todos nosotros ya que representa la culminación de un año de esfuerzos y aprendizaje, observamos y reflexionamos acerca de nuestra propia persona, las emociones y acciones, esta introspección nos lleva de la mano a planear las actividades del siguiente año, a replantear los propósitos que no terminamos de cumplir y los nuevos que nos motivan a dar nuestro mejor esfuerzo y empeñar nuestra energía positiva para lograrlo. Con nuestra capacidad de aprendizaje, miremos hacia el futuro y establezcamos metas y objetivos que nos lleven a dar pasos hacia delante.
Para ello es importante mirar hacia atrás y hacer un análisis de las acciones o estrategias que nos hicieron crecer y prosperar, pero también cuáles nos obstaculizaron o nos hicieron dar pasos hacia atrás. Tuve la oportunidad de asistir a una conferencia que fomenta la salud emocional y me pareció muy interesante que hiciera reflexión acerca de los principios ideológicos que nos rigen como persona o como grupo social, “creencias” como ese estado mental que el individuo tiene como verdadero el conocimiento o la experiencia de algo específico.
Es válido cuestionarlas. ¿Cómo se relaciona esto con mi negocio?. Como lo menciono anteriormente, este mes es la oportunidad de revisar ¿qué acciones en el negocio hicieron que no prosperara como lo planeé, que de todo aquello que “creo” que debe funcionar, no lo está logrando? Sin dejar a un lado que las circunstancias más difíciles son catalizadores para desarrollar nuestras capacidades.
De la inteligencia emocional, dependen muchas de las buenas decisiones que podemos tomar en varios aspectos de nuestro diario vivir, en el negocio debemos tener claro, qué es lo que verdaderamente nos apasiona y nos hace estar activos de manera óptima y profesional, puede ser peligroso si no nos sentimos felices de realizar nuestras actividades.
Que el placer de hacerlo nos mueva y nos motive. Un área de oportunidad, es llevar en mente satisfacer la necesidad de nuestros clientes. Que tus procesos de venta sean enfocados a satisfacer esas necesidades. Apliquemos la ley de los grandes números, haciendo lo correcto todos los días obtendremos buenos resultados. Tengamos sentido de pertenencia, que estemos convencidos de que lo que hacemos es bueno para nuestros clientes teniendo claro sus necesidades.
La disciplina y la constancia nos harán mantenernos rumbo al éxito ya que es la columna vertebral en conjunto con el establecimiento de metas u objetivos reales, conforme las alcances, puedes irlas incrementando. Es importante que desarrollemos un nivel de tolerancia a la frustración alto. Tener un plan de trabajo, seguirlo y medirlo periódicamente. Ten humildad y sé empático con las personas.

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