La formalidad de mi empresa y la generación de valor.

Veronica Gonzalez Acevedo

9 / Sep / 2019

Es recomendable que la formalidad de nuestra empresa inicie con la definición de la misión, visión, cultura basada en valores, organigrama y sus funciones; para continuar con la administración de sus procesos aplicando métodos como la ruta crítica, a través del cual se dividen tareas, se determina el tiempo esperado y el tiempo deseado de los procesos de la empresa generando un control de los recursos. Un beneficio evidente y del que la mayoría de los empresarios adolece es la relativa a la medición financiera.

Fred & Forest David (2017), recomiendan definir la misión empresarial considerando nueve componentes: clientes, productos o servicios, mercados, tecnología, preocupación por la supervivencia, el crecimiento, la rentabilidad, filosofía, autodefinición, preocupación por la imagen pública, y preocupación por los colaboradores. La visión se define seleccionando los componentes que se desean modificar en el futuro a corto y largo plazo.

La cultura basada en valores se orienta a conductas en la empresa, las relaciones entre las personas y los resultados deseados. En el ámbito empresarial, se identifican dos tipos de valores, los valores finales y los valores operativos; los primeros se vinculan a la misión y la visión, y hacen referencia a el liderazgo, la innovación, la rentabilidad, los beneficios económicos, entre otros. Los valores operativos referencian las acciones internas que el cliente no observa, pero que da por hecho que se están realizando correctamente, tales como la calidad, confianza y la honestidad.

El organigrama se diseña con base a las actividades y el orden lógico en que se realizan, definiendo el número de colaboradores y la asignación de funciones acorde a las actividades definidas. Para la sistematización de las funciones se recomienda iniciar con las actividades operativas, continuando con la gerencia media y finalizar con la alta gerencia, encargada de la toma de decisiones estratégicas. Este trabajo es el que requiere mayor tiempo de realización y sobre todo mayor compromiso e involucramiento de las áreas.

La formalidad empresarial aunado a toma de decisiones estratégicas generan valor.

Un aspecto importante en la generación de valor de la empresa, es el diseño e implementación de estrategias, tales como vender los activos obsoletos y contar únicamente con activos que nos permitan ser más productivos, o acudir al arrendamiento y no a la adquisición; también se puede optar por reducir el tiempo de cobro al cliente, disminuir el stock del inventario en lo mínimo posible y ahorrar en gastos de almacenaje, cuidar la estructura de deuda y capital óptima, y prever integralmente los riesgos financieros, entre otros aspectos relevantes.

La formalidad y la medición del crecimiento de la empresa no es tarea fácil; sin embargo, el resultado de hacerlo disminuye riesgos y da acceso al control, la forma adecuada de lograrlo es implementando estrategias de planeación financiera, incluyendo al presupuesto maestro. El monitoreo constante del logro de los objetivos planteados es indispensable, ya que con esto se logra desarrollar las habilidades de control y detectar necesidades de cambios en la planeación.