Los valores definen la identidad de tu empresa

Karina Vargas Basauri

2 / Abr / 2020

Dentro de la filosofía institucional de las empresas seguramente encontraremos enunciados los valores, definidos a veces con palabras que no siempre nos dejan la claridad de su significado, sin embargo ahí están casi siempre más para rellenar un hueco dentro de un manual que para ser aplicados, aprovechados y explotados en beneficio de la organización.

Durante los últimos años he acompañado a múltiples empresarios en el descubrimiento de la filosofía de sus organizaciones incluidos por supuesto los valores; he encontrado que identificarlos es realmente sencillo, se vuelven evidentes y repetitivos a lo largo de las diferentes sesiones de consultoría, están ahí omnipresentes, ejerciendo una influencia silenciosa que no se aprovecha lo suficiente y de esto quiero platicarles hoy.

Encontré un día que a una de las empresarias que me tocaba acompañar hace ya algunos años, le costaba trabajo definir el valor de la honestidad, encontraba que se mezclaba mucho con la responsabilidad, el compromiso y la entrega, fue entonces que sugerí hablar de microcomportamientos, hechos constantes en donde se pudiera apreciar el ejercicio de tal o cual valor, esta práctica resultó ser tan reveladora que desde entonces forma parte constante en el proceso de consultoría para definir la filosofía institucional.
Al definir un valor normalmente ponemos la mirada en el cielo, es decir es algo deseable pero tan lejano que parce difícil de cumplir, es importante esta definición pues es a lo que aspiramos, a la expresión perfecta del valor para que se vuelva virtud, si a esta definición le añadimos las expresiones concretas, visibles, tangibles, específicas dentro de la empresa, resulta mucho más fácil de acercarnos en la práctica a la vivencia real de los valores tan anhelados.

Se vuelve entonces necesario facilitar el camino para hacer nuestros los valores, facilitar la vivencia de los mismos; es mucho más sencillo explicar que la honestidad es el valor de decir la verdad, ser decente, razonable y justo en sus pensamientos, expresiones y acciones, y después explicar exactamente cómo esperamos que se viva la honestidad al interior de nuestra empresa, qué debemos ver, escuchar, tocar, oler o sentir que nos indique que efectivamente estamos siendo honestos, y es entonces que la definición cobra sentido, se vuelve alcanzable y sobre todo medible.

Se aterriza en microcomportamientos, aquí te van unos ejemplos de cómo podemos vivir la honestidad en
una empresa:

1.- Ser honesto es aprovechar el tiempo para las funciones de mi puesto, evitando el uso del celular o la pérdida de tiempo.
2.- Ser honesto es reconocer, aceptar y comunicar cuando he cometido algún error que afecte a algún compañero, cliente o a la misma empresa.
3.- Ser honesto es apegarse a las cotizaciones realizadas.

En fin cada empresa deberá encontrar específicamente en qué microcomportamientos se ven reflejados los valores definidos, cada organización los concibe diferente y las expresiones de los mismos se extraen del giro específico así como del enfoque que le quieran dar.
La vivencia de los valores es lo que sostiene en tiempos de crisis a las empresas, representan el cómo hacemos las cosas y nos da también los filtros para saber en dónde hay que trabajar más, apuntalar, recortar, modificar, etc.
Identifica a qué le das más importancia en tu organización, cuáles son los valores que realmente se viven y cuáles quisieras desarrollar, después defínelos, identifica microcomportamientos, y observa continua y frecuentemente el apego de toda tu organización a lo definido.

“Los valores no se definen sólo por las palabras, sino especialmente por nuestros comportamientos”

Karina Vargas Basauri
Estratega de personas y negocios
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