Seguridad Informática

Daniela Ríos

11 / Mar / 2019

Tu negocio depende cada vez más de la tecnología. Usamos el ordenador para realizar todo tipo de tareas (contabilidad, elaboración de documentos, bancos, búsqueda de información, tienda online, etc.) y almacenamos mucha información en ellos. Qué menos que dedicar algo de tiempo a protegerlos de cualquier peligro, ¿verdad?. 

A continuación te  menciono los consejos básicos de seguridad informática que debes seguir para que tu empresa sea segura.

  1. Usa un antivirus.

Parece mentira que aún haya que decirlo. El uso de un programa antivirus es básico para utilizar un ordenador. Casi que debería ser lo primero en instalarse, tras el sistema operativo. Así estará protegido de virus, spyware y demás amenazas. Un solo equipo desprotegido puede afectar a la seguridad de toda la empresa.

 

  1. Asegura las redes.

Usa un buen firewall para proteger el acceso a la red privada y cifra la información que se envíe por la red. Si no, cualquiera podría entrar desde el exterior y curiosear libremente por todos los dispositivos conectados a ella.

 

  1. Protege tu WiFi.

Usa una contraseña fuerte y no se la des a cualquiera: en caso de que tengas visitas a menudo y quieras darles acceso a Internet mientras están en el negocio, configura una red para invitados. Lo más seguro es ocultar la SSID de la red, de modo que hay que conocer su nombre para conectarse a ella por primera vez. También puedes filtrar el acceso por dirección MAC. De esta manera solo podrán conectarse los dispositivos que hayas identificado por medio de su dirección física.

 

  1. Cuidado con dónde te conectas.

Por mucha seguridad que haya en la red corporativa, si luego conectas el portátil a cualquier red wifi abierta puede que lo estés echando todo por tierra. Debes tener en cuenta que las redes públicas gratis pueden ser muy inseguras.

Usa en la medida de lo posible, conexiones cifradas y procurando llevar trabajos delicados mientras estés conectado ahí. Es preferible que compartas la conexión de datos del smartphone a conectar con una red pública. Lo aconsejable en todos los casos, es usar una VPN.

 

  1. Mantén los ordenadores actualizados.

Lo normal es que los fabricantes del software publiquen regularmente actualizaciones de sus programas. Comprueba que tanto el sistema operativo como las aplicaciones que usas cuenten con los últimos parches de seguridad y por supuesto, que la base de datos del antivirus esté actualizada.

 

  1. Usa contraseñas seguras.

Otro clásico consejo. Por favor, no uses “123456”, ni tu nombre, ni el de tus hijos o tu mascota, como clave. De hecho, lo mejor es usar cadenas de caracteres aleatorias que incluyan letras, números y otros símbolos menos habituales.

 

  1. Ojo con lo que publicas en redes sociales.

Nunca está de más que te pienses las cosas antes de subirlas a redes sociales. Puedes estar revelando al mundo mucho más de lo deseable.

 

  1. Haz copias de seguridad.

Si le dieran a cualquier periodista de tecnología o experto de seguridad un euro cada vez que han hecho esta recomendación… bueno, ricos no serían, pero habrían recaudado lo suficiente como para invitar a unas cañas a los amigos. Debes configurar las copias de seguridad automáticas de los datos importantes, todos los ordenadores del negocio.

 

  1. Controla el acceso a los equipos.

Los dispositivos de trabajo no deberían usarlos nadie más que tú. No prestes el ordenador a cualquiera, ni se los dejes a los niños para jugar un rato. En el caso de una empresa, debe controlarse el acceso físico a los equipos por parte de personal no autorizado.

 

  1. No pierdas de vista los dispositivos móviles.

Portátiles, smartphones y demás dispositivos móviles, son candidatos a ser objeto de robo o pérdida. en el caso del teléfono, no olvides que se trata de un auténtico ordenador que contiene gran cantidad de información sensible. Si lo extravías, no solo estarás dando acceso a los datos de tu negocio: estarás exponiendo toda tu vida. Extrema la precaución, unos segundos frente a un móvil desbloqueado pueden ser suficientes para un intruso.

 

Recuerda: el eslabón débil de la cadena de seguridad eres tú mismo. Si no lo olvidas, ya has hecho la mitad del trabajo.