Tomar decisiones en la era de la predicción matemática.

Los últimos estudios indican que el 74% de las personas, desconoce la influencia que los algoritmos de inteligencia artificial tienen en las decisiones que toman en su día a día y un porcentaje similar de empresas ignoran cómo funcionan los algoritmos y la creciente velocidad en que los consumidores son guiados en sus decisiones por estos modelos matemáticos predictivos, en un mundo, en el que las empresas competitivas toman progresivamente más decisiones partiendo de la extracción, procesamiento y análisis de datos para anticiparse a las tendencias del mercado.

Si cuando te levantas, has verificado el pronóstico del tiempo para elegir tu vestimenta del día, eliges la ruta más rápida entre dos opciones que se diferencian entre sí por tres minutos de recorrido, compartes las calorías que has quemado en tus redes y la distancia con la cual rompes tu record, e incluso tarareas la nueva lista de canciones que te ha sugerido el reproductor de contenidos de tu celular, significa que los algoritmos de inteligencia artificial, influyen en alguna medida en tus decisiones.

Muchas personas confían cada vez más en las plataformas digitales y en los algoritmos que les “sugieren” decisiones y comportamientos a seguir, las grandes firmas tecnológicas detrás de las redes sociales más populares, tienen un atesorado registro de datos específicos de sus clientes, los cuales emplean para desarrollar modelos matemáticos que afinan consistentemente, sin que haya una legislación clara, respecto a qué tanto pueden entremeterse o emplear los resultados de esos modelos para influir las vidas de las personas.

Pero a qué me refiero cuando hablo de influencia, probablemente no sea preocupante que una red social te sugiera quiénes debieran ser tus amigos o nuevos contactos, pero ¿qué tanto podría preocuparte estar empleado por una plataforma que prescinde de las relaciones laborales físicas y los espacios de negociación con un jefe o compañeros?, ¿qué opinas de que la empresa en la cual tienes interés de trabajar, recopila tus datos digitales que has hecho públicos a conciencia o no y basa su decisión de emplearte en el reporte dado por informáticos especializados en análisis de datos sin cruzar palabra contigo?, ¿qué porcentaje del contenido que tú o tus hijos están observando en las horas frente a una pantalla, no es elegido por ti, ni por ellos, siendo la reproducción automática de una lista de videos o noticias “recomendadas” por la plataforma?, ¿Cuántos productos adquiriste en línea por la frecuencia de exposición que tuviste de los mismos, antes, durante y después de la última “Hot Sale”?.

El punto a reflexionar, es quién tiene el control, quién decide el sesgo, el filtro, los recortes, las intervenciones, la edición o manejo de la información que hoy influye en nuestras decisiones, hasta donde hay alcances legales y éticos, para que corporaciones, empresas, gobierno, etc. accedan y usen la información que “voluntariamente” vaciamos en nuestras redes.

Algunos críticos del tema, han advertido la necesidad de adquirir conciencia algorítmica, aprendiendo a controlar con responsabilidad digital los datos que elegimos compartir, informarse en libros como: “The Black Box Society: los algoritmos secretos que controlan el dinero y la información” de Frank Pasquale, o sencillamente aprovechando algunas herramientas al alcance, como: ¿Por qué estoy viendo esto?. Pregunta de una famosa red social que lleva a un hipervínculo que nos permite conocer los atributos bajo los cuales fuimos clasificados selectivamente, para recibir frecuentemente ciertas propuestas de consumo.

En conclusión, no podemos ser ingenuos ni personal, ni empresarialmente, respecto a los beneficios y perjuicios que la rápida evolución de los agentes de inteligencia artificial integrados en los sistemas y dispositivos del Internet de las cosas nos conducirán, influenciando y dando forma a las decisiones que tomamos, con anuncios hiper-personalizados y creando no solo nuevos patrones de consumo, sino incluso nuevas y disímiles percepciones de lo que llamaremos la realidad.

 

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