Una guerra de experiencias

Jesus Omar Silva

26 / Nov / 2020

Tomar café con estilo es ya un hábito de miles de mexicanos. Las grandes cadenas se disputan el liderazgo de mercado de las cafeterías en el país. Su estrategia es clara: no sólo tener presencia en las principales zonas geográficas y puntos de afluencia de las ciudades más importantes del país; sino también brindar experiencias y estilos únicos a cada uno de sus consumidores.

La guerra de las tazas.

Según datos de la Organización Internacional de Café, al año se consumen en nuestro país alrededor de 12 mil millones de tazas de café. Aunque pareciera alta esta cifra, aún estamos por debajo de otras naciones como Finlandia, Noruega o Suecia; sin embargo, esto alcanza para que el valor del mercado de este producto en México se calcule en casi 900 millones de dólares.

En este rubro, la oportunidad de negocio es clara: establecer cafeterías para la comercialización de café y sus variantes; pero también otros productos relativos al Merchandising, en donde lo que más se quieres hacer es sentir al consumidor como en su casa.

El poeta inglés John Dryden comentó: «El hogar debe ser el refugio sagrado de la vida», y es precisamente que las cafeterías se han convertido en el refugio y punto de encuentro de miles de personas para trabajar, romper la rutina, tener una cita de negocios o compartir buenas noticias alrededor de una taza de café. 

Mismo producto, experiencias distintas

Establecer una cafetería podría parecer algo simple, pero es una tarea que, si no se hace con cuidado, podría llevar al fracaso. No sólo basta con vender alimentos de calidad y establecerse en un lugar adecuado: también es necesario hacer sentir la Propuesta de Valor de la marca al brindar experiencias únicas al consumidor que ahí asiste.

El objetivo es que vivan sus diferenciadores y los compartan con su círculo de influencia a través de publicidad boca a boca y en sus Redes Sociales.

Es entonces en donde debeos imaginar establecimientos con música suave e iluminados a media luz, el status y el confort que ahí se brinda, se deben orientar no sólo centros de reunión y de charla, también son business center o lugares de trabajo; hoy en esta pandemia se han convertido en lugares de anhelo y “social love”, donde la gente acude a tener un respiro de su jornada online.

Nacionalismo, tipografía retro, frases y refranes, bocadillos regionales son algunos de los elementos que deben caracterizar a la experiencia del lugar, es aquí en donde se debe poner especial énfasis a documentar las historias, recuerdos y mitos alrededor de nuestra idea de negocio.

En ciertas ocasiones como consumidores buscamos un lugar distinto, al de la casa o la oficina, para disfrutar un café. Un tercer espacio, único por las experiencias que ahí se nos brindan, para poder satisfacer nuestros gustos y, por qué no, sentirnos identificados con otras personas que compartan esas preferencias.

A través de una estrategia establecida por una personalización de sus productos, un enfoque Premium de ellos, además de la construcción de una relación íntima con sus clientes, debe ser la forma más valiosa de un mercado que va en crecimiento.

Por lo que podemos aprender que a través de la diferenciación y brindar a los consumidores experiencias distintas y enfocadas a sus gustos y estilos de vida, se establece lealtad y compromiso con las marcas.

Ante este escenario, cobran relevancia las palabras del escritor americano Hugh Prather: «El darme cuenta de mis emociones aumenta mis alternativas, ensanchando el rango de mi elección» porque más allá de tomar una taza de café, el consumidor disfruta y bebe la experiencia y emociones que le ofrece la marca.

 

Nombre: Mtro.  Jesus Omar Silva Vega.

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